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martes, 9 de septiembre de 2014

Bali playa y Nusa Penida, la última parada en Indonesia :-(

Ya se han acabado las vacaciones para la mayoría, aunque también hay algunos que las empiezan ahora. Para mí han sido muy cortas este año aunque las he disfrutado a tope, pero no he podido dejara de acordarme del viaje a Indonesia del año pasado. Fue maravilloso.

Así que como estoy un poco melancólica, hoy traigo el último post del viaje. Me resistía a publicarlo. No sé, parece que teniendo uno pendiente alargaba más el recuerdo, pero ya está bien de sentimentalismos y ¡¡a compartir!!

En el anterior os hablé de Ubud, en el interior de Bali, y hoy toca la playa. Nosotros aprovechamos uno de los días allí para coger una lancha rápida (a la ida fuimos solos pero a la vuelta estaba llena) que nos llevó a la isla de Nusa Penida para pasar el día. Lo más destacado es que la recorres en moto (la puedes llevar tú o ir de paquete) y te enseñan sus arenas coralinas, las zonas de algas la vida allí. 

También visitamos la cueva de Giri Putri donde se rezaba a dioses budistas e hinduistas. Para llegar a ella había que subir muchísimas escaleras y una vez arriba, meterte en un agujero muy estrecho para descender a la cueva. Es el resultado de la acción del agua en la roca. Dentro, un espacio enorme con bancos para sentarse a rezar, devotos con sus ropas de ceremonia, dioses a los que adorar… Se dice que Nusa Penida es un reflejo de lo que fue Bali hace 20 años y sigue siendo algo desconocida para el turismo.


La foto no es demasiado buena, pero ya veis cómo era esta cueva. Al menos os podéis hacer una idea.  

Por este agujerín había que entrar y salir. 

Y para terminar, volver a hacer snorkelling. Esta isla tiene unas playas preciosas, con muchísimo coral y peces de todas las clases. Cierto que después de haber estado en Angel Island, creo que nada en el mundo lo podrá superar, pero si no has ido allí, esta isla merece la pena. Además, pudimos comprar unos bollos y dar de comer a los peces. Comían de nuestra mano y hasta los podíamos tocar. Toda  una experiencia fantástica.

Al caer el sol volvimos a coger la lancha y en media horita estábamos de nuevo en Bali. Aquí pasamos los dos días que nos quedaban. Desde mi punto de vista no es necesario más.
Nosotros estuvimos en la playa de Seminyak, algo más turística y es súper grande y ancha. Lo malo es que hay mcuhísimas olas, por lo que es casi imposible nadar o bañarte tranquilamente. Son aguas para hacer surf u otro tipo de deportes acuáticos. Si no los haces, no se disfruta tanto.

Lo que sí está muy bien son los hoteles, que salen directamente a la playa. El nuestro era una pasada, mirando al mar desde la piscina. Y también los chiringuitos de la playa. Muy modernos, decorados, muy bien iluminados y con bastante ambiente por la noche.

En cuanto a turismo cultural, poco en la zona de playa para eso, Ubud. Tampoco tienen paseo marítimo como solemos conocer. Está mucho más enfocado al turismo puro y duro, con restaurantes italianos, australianos (son sus principales visitantes), zona de copas… Ya que estás en Indonesia, hay que ir, pero es la parte menos “auténtica” de todo el viaje.

Aunque todo depende de lo que busques y para gustos… los colores.

Lancha que nos llevaba a Nusa Penida.

Plantaciones de algas en Nusa Penida.  

Féretro para un enterramiento hindú en Nusa Penida. Esto luego se quema todo. 



Playa de Seminyak. Muy grande y ancha pero mirad el tamaño de la ola que se levanta al fondo. 

Éste es el paseo marítimo. 


Sin comentarios... 

Éste es un restaurante de tapas que está a pie de playa. Se llama La Plancha y el dueño es español.  



Y hasta aquí, todo lo que dio de sí nuestro viaje a Indonesia. Toda una experiencia fantástica que nos ha hecho vivir nuevas experiencias y conocer una cultura muy desconocida para nosotros. ¿Qué quitar del viaje? Esta pregunta nos la hacen muy a menudo. Y la respuesta es: Nada. Es un país tan rico en cultura, playas, naturaleza, arquitectura, pintura, fauna... que ojalá hubiéramos podido ver más. 

Ahora, a soñar con el próximo...

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lunes, 23 de junio de 2014

Ubud, un rinconcito de Bali lleno de magia

Ayyy, qué duros son los lunes… Por eso, hoy he pensado que lo mejor es hacerlo con una gran sonrisa y pensando que el viernes (aunque ahora nos resulte difícil imaginarlo) está a la vuelta de la esquina. ¿O no se os pasan rápido las semanas? A mí cada vez más. Será que me hago mayor.

Pero si esta mentalidad positiva a estas horas no os ayuda lo más mínimo, vamos a pensar en las vacaciones. Yo os voy a ayudar con lo poquito que me queda de mi viaje a Indonesia. Dentro de nada hará un año de aquello y cada vez estoy más convencida de que es el mejor viaje de mi vida. Nunca pensé que me iba a gustar tanto y que su recuerdo duraría en mí tanto tiempo.

La última parada fue la isla de Bali, pero el viaje se dividió en varias etapas. Es lo más conocido por todos y los famosos le han dado un lugar protagonista pero yo, habiendo visto todo lo anterior, no lo podría lo primero de la lista. Una vez que estás allí hay que ir, sin duda, pero Indonesia tiene muchos más tesoros. Bali está mucho más enfocado al turismo y te resulta más difícil interactuar con la gente. Está lleno de extranjeros. Y entre Bali playa y su interior –Ubud es lo más conocido - sin duda me quedo con el interior. Hay mucha cultura y arquitectura que me gustó muchísimo. Casas, templos, lugares con historia y mucho encanto.

Eso sí, los hoteles son una pasada. Si tu economía te lo permite o vas a ir a pocos destinos en Indonesia o vas de luna de miel, sin duda, alójate en una villa, no en una suite. Nosotros, después del lujo de Bidadari ya no lo hicimos, además, la idea era patear mucho, no estar en el hotel, pero si tu plan es otro, ¡¡villa, villa, villa!! Date un Xq Me Lo Merezco

Si tienes dos o tres días para visitarlo, te cuento un poco nuestro recorrido. Primero, fuimos a visitar una casa balinesa, a los orfebres de oro y plata (prescindible), a verdaderos artistas que tallaban la madera (de ahí trajimos una figurita que nos recibe nada más llegar a casa) y a los pintores balineses (había unos cuadros fantásticos). Después pasamos por magníficos campos de arroz situados en terrazas escalonadas antes de llegar a Sebatu donde visitamos el templo de la fuente sagrada, lugar de purificación para los balineses. También pasamos por Kintamani, un pueblo de montaña situado a 1400 metros de altura sobre el nivel del mar para comer con lavista espectacular del volcán aún activo Batur y el lago Batur. Después, fuimos a Besakih el templo más importante de Bali construido en la ladera del Monte Agung, la montaña más alta de la isla. Merece muchísimo la pena. Es enorme. 

A continuación Klungkung, la antigua capital donde visitamos la corte de justicia (Kertagosa) y el pabellón flotante (Bale Kambang). En el camino de vuelta hicimos una parada en Goa Gajah (la cueva del elefante) cuyo templo situado en el interior de la cueva es uno de los más visitados y venerado de Bali.








El segundo día lo teníamos libre y aprovechamos a ir al bosque de los monos de Ubud. ¡¡Mucho cuidado con los monos!! Son muy listos y se te suben por todo el cuerpo para que les des comida. Y como tengas algo en las manos ¡¡agárralo bien, que te lo quitan!! Luego aprovechamos a ver la ciudad donde estábamos alojados y  hacer todas las compras para hacer algunos regalitos al llegar a Madrid. Todo es muy barato allí.



El tercer y último día visitamos Mengwi para ver el templo real de Taman Ayun rodeado por un foso artificial. Luego fuimos a la zona de Bedugul, un pueblo de montaña situado a más de mil metros de altura sobre el nivel del mar. Después estuvimos en el templo de Ulun Danu Beratan ubicado sobre un promontorio rodeado por el agua del lago. Este santuario mitad medio Hindú mitad Budista está dedicado a Dewi Danu, la Diosa de las aguas. Merece mucho la pena, es precioso. Después, hicimos algunas compras en el mercado típico, para luego ir al Jardín Botánico de Bali (Kebun Raya). De aquí nos llamó la atención el lugar dedicado a los cactus. Nunca había visto tantísimas variedades. Bueno, ni sabía que existían. Después estuvimos en Alas Kedaton, el bosque sagrado de los monos y murciélagos frutícolas. 





Por último fuimos al templo de Tanah Lot. Está  situado sobre una gran roca en el mar, sus puestas de sol son unas de las más bonitas de Bali. De este templo sólo puedo decir que es ESPECTACULAR. Pudimos ver la puesta de sol desde un lugar muy bonito y, a pesar de lo fantásticas que son en todo el país, no podíamos dejar de admirar la belleza de ésta. Una mezcla de asombro junto con la tristeza de que el viaje se acababa nos ha dejado un recuerdo imborrable de este templo. 





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viernes, 4 de abril de 2014

Angel Island Resort, en Bidadari, Indonesia. Espectacular

Hoy toca un nuevo post sobre mi viaje a Indonesia. Un destino muy especial para mí porque llegó en el momento justo y, sinceramente, fueron unos días donde la expresión “lujo asiático” cobró todo el sentido para mí.

Después de varias islas, muchos vuelos, muchísimos madrugones, “pateo” incesante y horas y horas de excursiones, llegamos al momento de relax . Aquí renovamos fuerzas para la última parte del viaje: Bali. Tras ver los dragones de Komodo y los zorros voladores, el barco nos dejó en Bidadari o Angel Island en inglés. Se trata de una pequeña isla con tres playas, dos privadas y una pública (que suele estar vacía porque allí sólo se llega en barco). Allí contratamos cuatro noches en el resort que ocupa la isla. Un lujo que mereció la pena.

Pero no, Angel Island Resort no tiene nada que ver con lo que identificamos por este nombre. Nada más diferente de lo que conocemos del Caribe: enormes hoteles con cientos de turistas que van allí con ganas de aprovechar el buffet y la barra libre.



Este complejo está compuesto únicamente por 10 cabañas inmersas en la naturaleza y separadas entre sí, con su terraza, con un gran espacio interior y cuidadas al máximo. Además, un restaurante. Nada más forma parte de este lugar. Cada cabaña tiene su acceso directo a la playa privada y el restaurante tiene vistas al mar. Un lugar perfecto para descansar, para olvidarte del mundo y para desconectar de todo.

También puedes comer lo que desees (a la carta, no buffet) e igual con la bebida, menos el alcohol, que allí no hay mucho. Algunas veces, hasta van a la playa a llevarte algo de merendar. Yo me sentía como una reina porque el trato, si en todo el país es bueno, allí es espectacular.

¿Y qué hacer allí? Disfrutar de las vistas, lo primero. Un mar coloreado de todos los azules que puedas imaginar. ¿Más? Ver la puesta de sol en la playa privada de rocas. Pocos son iguales, y en Indonesia se ven muchos que te dejan con la boca abierta. ¿Y además? Hacer snorkelling. ESPECTACULAR. Nos pasamos horas bajo el agua embobados con la cantidad de peces y corales que allí había. Rayas, sepias, pez payaso, tortugas marinas y ¡¡tiburones!! Sí, sí. Vimos varios bebé-tiburón y alucinamos.

No teníamos cámara acuática así que os tendréis que fiar de mi palabra pero en internet hay videos que me dan la razón. Se dice que son las mejores aguas del mundo para bucear o hacer snorkelling, así que si te gusta el mar… No te lo pienses.

Después de este destino, para mí el paraíso se llama Angel Island Resort en Bidadari.



















viernes, 21 de marzo de 2014

Dragones de Komodo, flying fox y playas espectaculares en Indonesia

Con el buen tiempo que está haciendo por Madrid -y por toda España-, me vienen con más intensidad los recuerdos del viaje a Indonesia. Ya hemos estado en Borneo, Sulawesi y  Yogyakarta y ahora volamos para conocer a los dragones de Komodo.
Primero fuimos hasta Bali donde hicimos noche y muy tempranito (las cuatro de la mañana para ser exactos) nos levantamos para coger otro vuelo hacia Lubuanbajo (Isla de Flores). Llegamos a un aeropuerto que no tenía ni cinta de equipajes. Es tan pequeño que te daban la maleta en mano. Muy curioso.


Allí nos estaban esperando para llevarnos a un barco en el que navegaríamos entre islas que parecían sacadas de una película y con un mar que no habíamos visto nunca. Qué colores más maravillosos. Aluciné.
Este barco no era tan lujoso como el Kalimantan Explorer de Borneo, era algo inferior, pero lo teníamos para nosotros solos y la tripulación, y yo no sé cómo se pueden apañar, pero la comida era espectacular. Ahí se te cae el mito de que los hombres, y jóvenes, no saben cocinar. Vaya que si sabían. Estaba todo buenísimo.

Aquí estuvimos dos días. El primero, mientras navegábamos, paramos en una isla para conocer a los gitanos del mar (prescindible) y por primera vez para nosotros, hicimos snorkelling en unas de las mejores aguas del mundo para bucear. Había corales enormes, peces de todos los colores, formas y tamaños, arena blanca y tantas tonalidades de mar azul que me resulta casi imposible describirlo.





Así pasamos el día hasta que por la noche vimos anochecer en el barco al lado de Flying Fox Island. Lo curioso de este lugar es que, cuando anochece, miles de zorros voladores (murciélagos) salen a la vez de ese bosque para ir hacia la isla de Flores y alimentarse de los frutos de sus árboles. Si tienes la suerte de que pasan todos por encima de tu barco es impresionante. En nuestro caso no fueron todos, sólo unos cuantos, pero nos hicimos bien a la idea.

Al día siguiente nuestro guía nos recomendó madrugar mucho (cinco de la mañana o así) para ver amanecer desde el barco. No te dejes llevar por la pereza, merece la pena. Subimos arriba y, los dos solos vimos cómo salía el sol. Fue un momento muy bonito y, por qué no, muy romántico. Otra experiencia más vivida en Indonesia.





Tras nuestro gran desayuno fuimos ya a ver a los dragones de Komodo. Tuvimos mucha suerte porque vimos ocho, ¡lucky, lucky!, nos decía el guía continuamente, jeje. Sinceramente creo que es muy difícil no ver ninguno, porque donde están las casas de los ranger (guías del parque natural de Komodo) siempre hay alguno al olor de la comida. Pero luego, mientras haces el trekking, ya depende mucho de la suerte. Te aconsejo que vayas pronto, como nosotros, que a las siete de la mañana ya estábamos allí, para tener más posibilidades. Luego hace mucho calor y suelen evitar el sol y esconderse, lo que dificulta poder verles.

Para no alargar el post, sólo diré que son impresionantes, que dan miedo y que te miran de una forma que… uffffff… Lo mejor es que veáis las fotos. Estos animales son una pasada.

Después de fliparlo “muy mucho” con los dragones, nos fuimos de nuevo al barco para volver a hacer snorkelling y llegar al paraíso en Asia: Pulau Bidadari (Angel Island en inglés). Pero eso ya, será otro post. No os lo perdáis porque el siguiente destino es espectacular. 











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